Te vi.
No creí que me viste.
Hablamos.
Fueron horas, para ti y para mí.
Nos reímos, nos despedimos, nos fuimos.
Pasaron meses y hasta años.
Mientras, las madrugadas fueron nuestras.
Tus dolores y los míos,
tus amores y los míos.
Y nos vimos.
Fueron calles, parques, estaciones, vías, bares, filas, micros, rincones, paraderos.
Y ese sabor agridulce de la pasión no resuelta.
(24 de agosto, 2019)
Sin embargo, fueron pasando más días,
semanas,
meses y años.
(25 de agosto, 2019)
Días,
semanas,
meses y años.
Nos cruzamos.
Quisimos aparentar normalidad.
Tú con tus amores, yo con los míos.
Y diría que, hasta, nos creí.
Pero, osamos volver a vernos,
solos
y confidenciarnos.
Así, caímos en recordar(nos),
tus dolores y los míos,
tus amores y los míos,
y nuestras pasiones no resueltas.
Luces rojas y adoquines fueron nuestros cómplices.
Pero, escapé.
Por días,
semanas,
meses y años.
No podía.
Y, ahora, simplemente, la vida nos fuerza.
Tal vez es el momento,
de vernos,
enfrentarnos,
confrontarnos.
Dejar de huir.
Cerrar o abrir.
(15 de septiembre, 2019)
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